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China

  • Escrito por miguel

El gran gigante asiático limita con catorce países, cuenta con una población que supera los mil millones de habitantes; equivalente a veintiocho veces la nuestra; y tiene una superficie de Plaza Tiananmencasi diecinueve veces España. Su economía, convierte a la República Popular de China en una potencia mundial, que crece a pasos agigantados. Pronto será la primera potencia política y militar. Su régimen está inspirado en el comunismo soviético, liderado por el Partido Comunista de China, que practica la peculiar vía china al capitalismo, diseñada por el principio de apertura económica sin cambio político, de Deng Xiaoping, y que algunos encuentran en el confucianismo, la raíz de la síntesis entre dos doctrinas radicalmente antagónicas e incompatibles entre sí.  

            El libro más vendido de la Historia, después de la Biblia, no es otro que el Libro Rojo de Mao, con novecientos millones de ejemplares. En él leemos;

               El Partido Comunista de China es el núcleo dirigente del pueblo chino. Sin este núcleo la causa del socialismo no puede triunfar.

Un partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista y que practica la autocrítica y se mantiene ligado a las masas populares; un ejército dirigido por tal Partido; un frente único de todas las clases revolucionarias y grupos revolucionarios dirigido por tal Partido: éstas son las tres armas principales con que hemos derrotado al enemigo.

A nosotros nos incumbe organizar al pueblo. En cuanto a los reaccionarios chinos, nos incumbe a nosotros organizar al pueblo para derribarlos. Con todo lo reaccionario ocurre igual: si no lo golpeas, no cae. Esto es como barrer el suelo: por regla general, donde no llega la escoba, el polvo no desaparece solo.

Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan pausada y fina, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra.

                Un ideario, un pueblo que debe ser guiado por él, y un ejército para permitirlo, o llevar a cabo la represión; léase a Malraux en su obra “La condición humana”; son los mismos principios que encontramos en el Mein Kampf de Hitler.

                “La condición humana”, André Malraux;

-“Trato de comprender. Es preciso, ante todo, ir a Han-Kuw, ¿sabes? ¿Qué quiere la Internacional? Desde luego, servirse del ejército de Kuomintang para unificar China. Desarrollar después por medio de la propaganda, y demás, esa Revolución que debe, por sí misma, transformarse de Revolución democrática, en Revolución socialista.

-Hay que matar a Chiang Kaishek-dijo secamente Chen.

-…No hay que considerar el asesinato, en fin, como la vía principal de la verdad política”

                                                                                                                             Rubén López

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