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¿SIN RESULTAS?

  • Escrito por miguel

SinResultasUna de las cuestiones, a mi juicio, de las características del homo sapiens más deplorables, lamentables y necias, extensibles a todo el género humano actual, es su incapacidad de sacar conclusiones históricas, entendiendo por históricas, en ensayo del error en el pasado que sobre hechos similares hicieron los que les antecedieron. Tal es así mi creencia en esta deficiencia nuestra que en 1989 escribí el siguiente poema sobre este tema, dicho entonces, de un modo que me resulta grato a mi particular concepción estética, y universal, por el modo en el mensaje tanto en el tiempo y como en el espacio, es decir, sea cual sea el espacio físico y temporal: en lenguaje poético:

ROMANCE DEL HOMBRE

El hombre escribe un romance

sobre su mente, en La Tierra,

y deja en la Historia huella

de lo que el romance es:

Romance del hombre solo

que llegó a cruzar el mar

a nado, y cuando lo hubo cruzado

dijo no saber nadar.

Romance de la sirena,

posada siempre en la piedra,

que tenía miedo a volar,

y lo que más anhelaba

del cielo, eran unas alas

para nadar en el mar.

Y el romance de la rosa

que quiso ser mariposa,

para posarse en las hojas

tan bellas de su rosal.

Y el romancero del llanto

del que susurra el encanto

del amor que se le va,

y teniéndolo él asido,

en el corazón prendido

se quita de sí ese nido

para tener que llorar...

Romance de la belleza,

destruida pieza a pieza,

para volverla a crear.

Tal es la incapacidad del hombre y de la mujer de aprender del pasado, que repite una y otra vez los mismos errores como un perpetuo y constante adolescente que necesita probar y probar, y estrellarse y morir en el estrellato una y otra vez de un modo predecible y pronosticado, estrellato que no encarta nunca a nadie que lo pruebe, a los carteles del arte de Hollywood, pero si al más estrepitoso fracaso, a veces a modo de pérdida de derechos humanos y sociales conquistados, de pérdida de bienestar de la mayoría, de violencia, estancamiento o regreso a situaciones del pasado, que hace de las ciencias sociales y humanas la más nobles y predecibles de las no ciencias. Glosarios de historias, que como un fracaso anunciado sirven para predecir otro nuevo, pero al parecer, nunca para evitarlo.

Dicho esto y consultado el diccionario sobre lo contrario de la ciencia para calificar la más deplorable en mi opinión de las características del “homo insapiens”, encuentro que salvo la palabra ignorancia y alguna más similar, la palabra y el concepto de ciencia no tiene antónimo específico alguno.

“Todo lo que se ignora, se desprecia”. Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.

“La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas”. Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino

“El primer paso de la ignorancia es presumir de saber”. Baltasar Gracián (1601-1658) Escritor español.

¿Se puede resurgir de la ignorancia?

Los cristianos quisieron siempre resucitar, siendo ésta la característica más específica de éstos frente a otras creencias monoteístas; algunos lo quisieron con tanto fervor que así lo vieron y lo contaron, y líbreme Dios o su equivalente, de juzgar si solo lo imaginaron, pues aunque solo esto fuera hizo de ellos una rama diferenciadora del homo sapiens sapiens de carácter intrínsecamente ignorante, de tal modo que creyeron con fe, como elemento innovador de hipótesis, lo que creyeron útil y justo, con independencia de su existencia real o imaginada, algo que siglos después hicieron también los científicos, que tomaron el camino de lo que creyeron útil y justo, basándose en métodos de prueba fáctica y matemática, con independencia de que los números o el sistema decimal existiera en la naturaleza y en la vida (ninguno de ellos vio, con toda seguridad ningún número posado bajo un árbol): si era necesario y útil para avanzar, era el camino. En este punto me acuerdo de otro de mis poemas escrito hace lustros dirigido a todos aquellos que lo tienen todo claro, que no dudan, ni dejan una espita de posibilidad ante lo que no se puede probar, cuyo título es “Discurso parcial”, dice en su parte final:

Quise ser, saber, me ví

como un águila en los cielos,

oteando abajo los suelos;

no había nada sobre mí.

Y caí. Porque es verdad

que acá en el suelo se canta,

dejad ver la luna blanca

y el sol de ocaso carmín.

Dejad que vivan las flores,

dejad que el amor renazca,

dejad que el misterio aflore,

que la soledad se esparza.

Sentid, no queráis saber,

amad, no queráis romper,

y navegad por el cauce

de las aguas de la vida

igual que el pez.

Ved, no intenta

salirse de sus orillas.

Pero no escindáis los muros

ni rompáis sus corazones,

no sea que al quitarle alguna

túnica a la Luna llore.

Dejad ser. Dejad saber,

dejad pensar y entender,

pero no rompáis las flores,

ni la ansiedad, ni el silencio,

ni la esperanza en la vida

siquiera de los que han muerto.

Un varón hoy púber al que conozco bien por parentesco, y al que he enseñado lo que considero esencial para la cultura, contesto con 9 años ante la pregunta de si deseaba hacer la primera comunión: “No porque soy de ciencias”, esa respuesta me hizo reflexionar acerca del contenido y modo en que yo solía expresarme, y aventurarme a dar definición a aquellos conceptos para los que algunos parecen haber comprado la patente de interpretación: La Fe. La Fe es y puede ser, la creencia en el hombre por encima de todo. ¿No era el hijo de Dios al mismo tiempo el hijo del Hombre?, ¿Y no fue esa declaración una de sus mayores culpas calificadas por el poder de aquel tiempo de blasfemias?. La Fe es y puede ser el mantenimiento firme de la esperanza frente a cualquier pronóstico u obstáculo, incluso frente al obstáculo y limitación de la muerte, incluso por tanto ante las evidencias de la ciencia. La Fe así entendida es el elemento e instrumento de consciencia del homo sapiens, que le hace no solo conocer su entorno, sino crear, generar con su acción indeclinable, el entorno en el cual desea vivir, al cual desea llegar. La Fe, por tanto va más allá del pensamiento religioso, desde este punto de vista, puede haber pensamiento religioso sin Fe, y pensamiento ateo o agnóstico, con Fe. Todo lo que es intocable desde el punto de vista intelectual, termina siendo una moda desde el punto de vista de los hechos (las modas se siguen, no se cuestionan) , y algo podrido e insostenible desde el punto de vista de la lógica argumental (porque no se sostiene).

Otro de los puntos intocables para algunos sapiens sapiens, es la creencia en las naciones, por parte de la mentalidad nacionalista. Ante la cuestión nacionalista, no voy a constatar con hechos históricos escritos por muchos otros un relato ya definido y calcado en nuestra Historia. No voy a recordar las situaciones de “apartheid”, de discriminación ante el distinto, vividas en diferentes épocas, periodos, lugares, países, a lo largo del siglo XX y parte de lo que llevamos del XXI. La situaciones de conflicto, de guerra, incluso de violencia, estalladas en todos nuestros recuerdos, que los más sapiens sapiens, se obstinan en olvidar (¿Para repetir?). Mi pregunta es ante el hecho nacionalista dentro del seno de Europa y particularmente de España es: ¿Podrá el espíritu de científicos y hombres con esperanza aunque sin pruebas (Fe), de europeos y españoles aprender por una sola vez de los errores del pasado cometidos en esta franja y tema de experiencia?, ¿O nos perderemos en el bucle del error y del regreso a situaciones del pasado de un modo tan irremediable como predecible? Acaso, más que avanzar en el ADN, en nuestro mapa genético ¿no será necesario hoy un salto por una vez en la Historia Humana que suponga que somos capaces de aprender de la experiencia no propia, sino de la vivida por los que nos precedieron, y no de un modo minoritario e individual sino mayoritario y colectivo?, ¿Serán entonces las ciencias humanas auténticas ciencias que facilitarán el progreso entendido como auténtico progreso no solo como avance en la tecnología y en la desigualdad económica y cultural, y no como en este momento cúmulo de opiniones y de crónicas de pronósticos de fracasos y ruinas que nadie puede frenar? ¿No será esta la diferencia más necesitada para todos nosotros que solo nosotros podemos con consciencia y esfuerzo de superación procurarnos y que el sistema trata de acallar fomentando los discursos de diferencia “nacionalista”?, ¿No es sospechoso que el sistema capitalista naciese en el seno nacionalista y en ese mismo medio trate desesperadamente de sobrevivir, para seguir haciendo del capitalismo globalizado un territorio nato de reyezuelos y caciques, que embaucan al pueblo (que los nacionalistas denominan en plural, pueblos) esa masa acéfala sin recuerdos, sin memoria, sometidos a la moda, al estúpido discurso que “se lleva”, sin capacidad de experiencia histórica, de reacción y de consciencia? ¿Acaso no es más inteligente, y más real avanzar en la democracia sin condicionamientos previos en forma de fronteras? ¿No es la democracia real el derecho no negociable para todo lugar y espacio como objetivo y aportación histórica de nuestro siglo, sin más condicionamiento que su existencia misma?, ¿Podrían supeditarse validamente los derechos humanos a los procedimientos jurídicos porque los procedimientos jurídicos garantizan los derechos humanos? ¿Podemos seguir cayendo en la paradoja de o de hacer prevalecer a la “nación” por encima de la fuerza protectora de los derechos y de las libertades por los estados por una hipotética protección (que de existir y si existiera sería más débil por su fuerza y su falta de integración), de inexistentes estado a esta fecha, que de existir han sido gestados y construidos en la diferencia en vez de en la integración de las mismas?

Señores nacionalistas de Europa y de España, compartidores de ADN y de sucesivos fracasos, yo les digo: Vivo la vida, vivo los sueños y tanto lo unos como lo otros los peleo con la pasión y conciencia de ser una ignorante, pero con la diferencia respecto a ustedes (también homo sapiens necios, como yo) de luchar por superarla, no la vida, no los sueños, sino tan solo la ignorancia. Y les digo que su batalla está perdida, porque en su objetivo, lo único que pueden lograr es hacernos perder no solo a ustedes, sino a todos, el tiempo. ¿Puede haber necedad mayor en los sapiens homo que la persistente obstinación de perder el tiempo? Señores nacionalistas de Europa y de España, yo les pido, tanto si son de fe o son de ciencia, que aprendan de la experiencia de antaño con la misma humildad que se gastaron aquellas excepciones de hombres que fueron todos “homo ignorantes”, que tuvieron la valentía de dejaron de ser solo homo sapiens por y desde su humildad, para ser realmente sabios. ¿Seguirán siendo estos hombres y mujeres excepciones, o podremos dar un salto en la historia y en la genética, como un cambio de conciencia colectiva que abra nuevas puertas de esperanza a la vida humana?


Y en esta lengua viva en que me expreso

fuera del lecho muerto,

de un precedente texto

ínclito de preguntas,

yo me inclino, te exhorto, te respeto

como hermana te ofrezco una permuta:

Solo espero,

que esta nueva experiencia que relato,

dejar el sapiens por un sabio nato;

reflexión e inflexión de este alegato,

no resulte de nuevo,

como el ruido de un trueno

sin resultas.

Madrid 13 de abril de 2014

Maria Ángeles Fernández Jordán

Funcionaria, Letrada de Madrid. Poeta y escritora para todos los nacidos.

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