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El objetivo: El sueño de la humanidad

  • Escrito por miguel

El objetivo: El sueño de la humanidadEnergia

DE CONSEGUIR

-          Energía inagotable

-          Energía limpia que nos libre del cambio climático

-          Liberar a la humanidad del sufrimiento del hambre física y del tiempo de trabajo servil y de las guerras de la avaricia

-          Agua limpia, alimentos y salud para todos los seres vivos del planeta

ESTUVO SIEMPRE AL ALCANCE DE LA MANO, DELANTE DE NOSOTROS, A LA VISTA DE LA CONTEMPLACIÓN AMOROSA

¿con qué?

Con la gravedad que es ENERGÍA

-          inagotable,

-          limpia,

-          omnipresente

-          y que se multiplica sobre sí misma en una aceleración permanente.

¿Imposible?

Todo es imposible sin hacerlo de la forma correcta.

El fuego, la rueda, el hierro, el trabajo obediente de los bueyes.., necesitan de técnicas y de números críticos que superar.

¿de qué forma?

Con un sistema de palancas.

El descubrimiento de la palanca y su empleo en la vida cotidiana proviene de la época prehistórica. Su empleo cotidiano, está documentado desde el tercer milenio a. C. – Alrededor del año 340, aparece la famosa cita de Arquímedes:

«Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo».

Ley de la palanca:Potencia por su brazo es igual a resistencia por el suyo.

¿Cómo podríamos sacar energía de la gravedad, hacerla trabajar a favor nuestro, y almacenarla?

Una secuencia de palancas, en radios de rueda, de las circunferencias que entrañan los cilindros de las barras de acero, girando sobre su eje.

El centro de cada barra/rueda, hace de punto de apoyo de cada palanca.

DESCRIPCIÓN DE LA MÁQUINA

Una estructura de vigas de acero, paralelas y perpendiculares, soldadas entre sí..

En esta estructura van encajadas, en paralelo entre sí, y a diferentes alturas, cuatro ejes de acero de un grosor de 3 cm, cada uno, con sus correspondientes rodamientos de última generación.

El eje primero, por la parte exterior de la estructura, termina en un plato, un cilindro de piñones, con un número veintiséis veces mayor que el plato del otro eje inferior, al que se une con una cadena de moto, eje que, a su vez, termina en otro plato o cilindro de piñones que es diez veces mayor que el plato más pequeño en el que termina el otro eje, que tiene otro plato paralelo, cuatro veces mayor que el pequeño en el que termina el último eje.

De forma que, cuando el primer eje, da una vuelta completa, el último eje, que se ha multiplicado por veintiséis, por diez y por cuatro, va a dar 1.040 vueltas. En el mismo tiempo del reloj del observador.

El funcionamiento

El yugo, al que atamos los bueyes de la gravedad, es una cinta de grafeno que se ata

-          por una punta a un peso determinado de mil kilos

-          y por la otra punta, después de pasar por una polea, en uno de los bordes, al eje superior, o inicial que se multiplica, de forma que, al enroscarse en él, el peso sube, y al pretender bajar, tira del borde del eje provocándole al giro.

La carga de la que van a tirar los bueyes de la gravedad, con su fuerza/potencia de mil kilos, es un volante de inercia, de 3,1416 metros de circunferencia, y un peso de sesenta kilos. Que está colocado en el eje final, con una velocidad multiplicado por mil, en relación al eje inicial.

La resistencia que ofrece el volante de inercia a su movimiento, es el resultado de multiplicar 1.000 por su peso, que son sesenta kilos. De forma que, para que el volante empiece a moverse, los bueyes de la gravedad, necesitan tirar con una potencia superior a los sesenta mil kilos, más, por ejemplo, un veinticinco por cien de rozamientos. En total 75.000 kilos.

Para poder superar esa resistencia de 75.000 kilos, los bueyes de la gravedad, que solamente tienen una fuerza de mil kilos, necesitan UNA PALANCA, tipo llave inglesa, que fuerce el giro del eje, con una potencia mayor de setenta y cinco veces el otro radio del eje, que, como dijimos era de 1,5 cm.

(1,5cmx75=112,5 cm)  

Un radio de 120 cm resultaría suficiente.

¿Cómo lo conseguimos?

La cinta de la que tiran los bueyes, la enroscamos en el eje inicial, en forma de espiral. Cada veinte centímetros de cinta, hacemos crecer el radio de la espiral diez centímetros.

De forma que, a los dos metros de altura, el radio del que tiran los bueyes de la gravedad es de un metro, diez veces diez centímetros. Y, en los tres metros de cinta, el radio es de ciento cincuenta centímetros, lo que supone una multiplicación por cien de la potencia de los bueyes.

Es decir, a los tres metros de altura, los bueyes de la gravedad ya tienen una potencia de 100.000 kilos.

Suficiente, para vencer la resistencia de los 75.000 kilos, y que se pongan en marcha, en cuesta abajo, los bueyes de la gravedad hacia su destino: llegar al suelo.

¿Qué está pasando hasta ahora?

-          Que frente a una energía potencial de mil kilos, a tres metros de altura, que es la energía que hemos necesitado para montar la máquina, tenemos cien mil kilos de potencia a tres metros de altura.

-          Que resulta evidente el excedente.

¿Qué ocurre, cuando soltamos al peso?

Que el volante de inercia empieza a girar, y que, según la velocidad que alcance, va a tener acumulada una u otra energía.

Que el volante de inercia empieza a girar a una velocidad mil veces la velocidad del eje inicial.

Que este, está siendo girado, a la velocidad de caída hacia el suelo, de mil kilos, con potencia de cien mil.

Que, como el volante de inercia tiene una circunferencia de 3,1416 metros, cada vuelta que complete el eje inicial, el volante habrá recorrido 3.267 metros, en el mismo tiempo.

Que los bueyes de la gravedad, una vez superados los primeros centímetros, en los que se manifiesta la resistencia completa, se encuentran con que, lo que era resistencia pasa a ser inercia, de forma que el propio volante ayuda con la carga, y tienden a coger (la querencia) la velocidad habitual de vuelta a casa de los bueyes de la gravedad, en cuesta abajo. Que es 9,8 metros por segundo, cada segundo. Con lo que, tienden a recorrer los tres metros hasta el suelo, en menos de tres décimas de segundo.

Que la gravedad ya está trabajando para nosotros, durante el tiempo DIFERENTE de esas tres décimas de segundo previsibles, a unos doce o más, segundos experimentales.

La tendencia, a la velocidad de caída libre, se encuentra:

-          frenada en la caída, porque la espiral implica una reducción continuada del radio, que hace de palanca “llave inglesa”,

-          acelerada en la caída, por la propia naturaleza esencial de aceleración de la fuerza de gravedad

-          acelerada en el volante, por la reducción de la resistencia que implica la inmediata aceleración del volante, de cada milímetro anterior, y su inercia correspondiente.          

De esta forma la aceleración, de caída del peso, se mantiene aunque no alcance completamente, la de la caída libre, que sí se manifiesta en el volante.

La observación de los experimentos realizados, es que la aceleración alcanza su máximo nivel en el momento más cercano al eje.

De forma que, en el experimento propuesto, como el último tramo de cinta de veinte centímetros, supondrá una vuelta completa del eje inicial o multiplicador, aunque tardara él solo, un segundo entero, la velocidad alcanzada por el volante de inercia sería la de 3.267 metros por segundo.

La potencia del volante de inercia, a una velocidad de 3.267 metros por segundo, es más de mil veces superior a la energía potencial necesaria para rearmar la máquina, de subir los mil kilos a los tres metros, con sus correspondientes resistencias y pérdidas, por transformaciones.

La altura equivalente, de esta energía, frente a la masa de los mil kilos, se obtiene con la siguiente fórmula:

Masa del volante, por velocidad al cuadrado, en metros por segundo, dividido por cuatro, por la masa equivalente, por velocidad de la gravedad.

Con un resultado de una equivalencia de tener los mil kilos a dieciséis kilómetros de altura.  

SENCILLO Y GENIAL

Se pueden hacer grandes máquinas para grandes centrales eléctricas, o miniaturas, o hacer que la carga potencial sea el propio pasajero que se sube a un asiento de un vehículo, o a unos patines o una bicicleta, en los que resulte ser el motor suficiente.  

¿Cómo le damos una aplicación práctica a este descubrimiento?

-          Haciendo un concurso internacional entre todos los ingenieros del mundo, con un premio de diez millones de euros para cada primer premio, de modelos de centrales de electricidad colectivas, de automoción, y de centrales eléctricas domésticas.

-          Montando centrales eléctricas baratísimas en cada población, de forma que, cualquier persona pueda disponer, casi gratis de toda la energía que necesite, sin manchar el aire ni quemar leña, ni gasolinas.

-          Incentivando la utilización de motores de gravedad en bicicletas, coches, camiones, barcos, trenes ..

-          Firmando tratados internacionales de investigación y desarrollo común.

Funcionar, funciona, y la humanidad dispondrá de ello con nosotros o sin nosotros.

Antes o después.

Aceptemos el regalo y nuestra oportunidad de comunicarlo y compartirlo.

Y vale la pena que, si Dios lo ha puesto en nuestras manos, lo pongamos en las manos de los que lo necesitan

 



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