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CONCIERTO XXXV Aniversario de la CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

  • Escrito por Super User

bada colmenar concierto auditorioBanda Sinfónica de Colmenar Viejo
Director: Miguel Ángel Grau Sapiña
 
PROGRAMA
 
Primera Parte:
 
Obertura de Las bodas de Fígaro, compuesta en 1796 por W. Amadeus Mozart.
 
Obertura de La gazza ladra, compuesta en 1817 por Gioachino Rossini.
 
Obertura de Rienzi, compuesta en 1840 por Richard Wagner.
 
Gran Marcha de Aída, compuesta en 1871 por Giuseppe Verdi.
 
Segunda Parte:
 
Concierto de Aranjuez, compuesto en 1939 por Joaquín Rodrigo.
1.    Allegro con spirito
2.    Adagio
3.    Allegro gentile
 
con Borja Rosado a la guitarra española.
 
Obertura  de Candide, compuesta en 1956 por Leonard Bernstein.
 
Second Suit, compuesta en 1978 por Alfred Reed:
 
1.    Son montuno
2.    Tango (sargasso serenade)
3.    Guaracha
4.    Pasodoble (¡a la corrida!)
 
P R I M E R A    P A R T E
 
La primera parte de este concierto se dedica en exclusiva al mundo de la ópera, representando cuatro de sus más famosas oberturas que, recordemos, son las piezas instrumentales con las que se da inicio a una ópera. La elección de los autores/obras ha seguido el siguiente criterio, de más antigua a más moderna: Las bodas de Fígaro, de Mozart, en atención al genio que revolucionó el mundo de la música y sentó las bases operísticas en las que se apoyaron el resto de compositores; La gazza ladra (la urraca ladrona), de Rossini, como ejemplo de obertura que ha eclipsado a la ópera a la que pertenece, hasta tal punto que la obertura se ejecuta continuamente en todas partes, mientras que la ópera en sí prácticamente es una desconocida. Por último, completan el programa de la primera parte dos obras de dos autores a los que rendimos homenaje, ya que en 2013 se cumplen 200 años del nacimiento de Richard Wagner y de Giuseppe Verdi.
 
LAS BODAS DE FIGARO. Opera bufa (de tema cómico) en 4 actos, ambientada en la Sevilla de finales del siglo XVIII. De las más importantes en la historia de la ópera, y la número 5 en número de representaciones a lo largo de los últimos años (la número 1 es la Traviata, de Verdi). Mozart aportó al mundo de la ópera la combinación adecuada de melodía, armonía y drama para que una comedia se convirtiera en una obra de arte.
A diferencia del resto de autores, en las óperas de Mozart el contenido musical de la Obertura no vuelve a aparecer en el resto de la obra. En cuanto al libreto en sí, el original estaba prohibido como obra de teatro, por lo que el libretista Da Ponte y el propio Mozart lo “suavizaron” en el aspecto político y social, de manera que sí obtuvo el permiso de representación como ópera.
 
LA GAZZA LADRA. Opera melodrama (más seria que la bufa pero sin ser totalmente seria) en 2 actos. Esta ópera se representa raras veces, al contrario que la obertura, que  es de las más conocidas. Por ejemplo, Stanley Kubrick la utilizó como parte de la banda sonora de “La naranja mecánica”.
Rossini es uno de los exponentes del “bel canto”, corriente del barroco que propugnaba destacar la línea melódica y virtuosismo vocal frente al resto de elementos. En la obertura destaca el uso de la caja y, en su adaptación a banda, la dificultad que supone que clarinetes y saxofones ejecuten la voz reservada a los violines en la orquesta.
Rossini fue famoso por su indolencia y, al mismo tiempo y como consecuencia de lo anterior, por su velocidad de composición. Corre el rumor de que el contratista de esta ópera encerró a Rossini bajo llave la víspera de su estreno para que compusiera la obertura, que es lo único que faltaba para acabar la ópera, y que Rossini iba lanzando por la ventana las hojas manuscritas para que los copistas hicieran el resto.
 
RIENZI. Opera en 5 actos. El título completo es Rienzi, der Letzte Tribunen (Rienzi, el último de los tribunos). Es la tercera ópera de Wagner y está compuesta con un estilo grandioso y pomposo para describir el drama de Rienzi, un héroe italiano del siglo XIV que murió trágicamente en el Capitolio. El estilo de la ópera es del tipo parisino u ópera espectáculo, por lo que todavía no incorpora el estilo “musidrama” que Wagner daría a sus siguientes óperas y que supuso un antes y un después del género.
Rienzi Se estrenó en 1842 y en 1908 ya había llegado a superar las 200 representaciones, pero entre 2005-2010 sólo se ha representado 6 veces, quizá en parte a sus casi seis horas de duración. Como dato curioso, Adolf Hitler se llevó el manuscrito de Rienzi al bunker donde murió acorralado.
 
AIDA. Opera en 4 actos, encargo del por entonces gobernador de Egipto. Su grandiosidad, escenarios monumentales y dramatismo musical evocan a la perfección el Egipto de los faraones, época en la que está ambientado el libreto.
Verdi no escribió una verdadera obertura para esta ópera, sino más bien un preludio. Pero no le gustó y pidió que no se ejecutara. Por tanto, estamos ante una excepción (la ausencia de obertura) que ha provocado que, con el tiempo, la Gran Marcha Triunfal del segundo acto se haya convertido en el tema que identifica a la gran ópera y en sinónimo de fastuosidad. Aída es la número 7 en representaciones de los últimos años, y si nos fijamos en el Metropolitan Opera de Nueva York, allí es la segunda más representada de todos los tiempos, sólo por detrás de La Boheme.
 
 
S E G U N D A    P A R T E
 
En la segunda parte avanzamos en el tiempo y nos adentramos ya en el siglo XX: empezamos con el archiconocido Concierto de Aranjuez, para seguir con una obertura de un musical de Bernstein y acabar con la segunda suite para banda de Alfred Reed.
 
CONCIERTO DE ARANJUEZ.  Probablemente, la obra española más interpretada en el mundo. Se trata de un concierto para guitarra y orquesta dividido en tres movimientos. Utilizando las propias palabras del autor, el primer movimiento (Allegro con spirito) “está animado por un espíritu rítmico y un vigor que ninguno de los dos temas interrumpe su implacable ritmo”. El segundo movimiento (Adagio) “representa un diálogo entre la guitarra y el resto de instrumentos solistas” como el corno inglés, el oboe o el fagot. El tercer movimiento (Allegro gentile) “recuerda un baile formal en el que la combinación de un ritmo binario y ternario mantiene un tempo tenso”. En contra de la opinión popular de que este concierto refleja los jardines del palacio de Aranjuez, la realidad es que el maestro Rodrigo lo compuso en honor de una página triste de su vida: pasó su luna de miel en Aranjuez; su esposa quedó embarazada (allegro con spirito) pero enfermó gravemente, hasta el punto que perdió el hijo que esperaba (adagio). Por último, la angustia es superada y la herida cicatrizada (allegro gentile).
 
CANDIDE. Opereta cómica de Bernstein que se estrenó como musical en Broadway (Nueva York) en 1956. Basada en una novela de Voltaire, sufrió muchos cambios y arreglos hasta convertirse en una ópera en dos actos en 1989. Esos cambios no han afectado a la obertura, que se ha ganado un puesto importante en el “hit parade” de representaciones. Curiosamente, la obertura de Candide fue la pieza de Bernstein más tocada en 1987, por encima incluso de West Side Story. A la muerte de Bernstein en 1990, la Filarmónica de Nueva York tocó esta obertura en su memoria, con la particularidad de hacerlo sin director. Y se ha convertido en costumbre, pues lo siguen haciendo todos los años.
 
SECOND SUITE. Suite para banda dividida en cuatro movimientos. Reed la subtituló “Latino-mexicana”, por lo que no hay duda del tipo de música que escucharemos. El primer movimiento, son montuno, nos recuerda el ritmo alegre del cha cha chá. El segundo, tango, no es un típico tango argentino, sino más bien un bolero romántico, una serenata bailable, como indica el subtítulo, Serenata de los sargazos. El tercer tiempo, guaracha, hace honor a su nombre y nos evoca los sones y danzas de Cuba. Por último, el paso doble, subtitulado “a la corrida”, nos traslada a una plaza de toros y la fiesta correspondiente

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