
Mientras María Jesús Montero defiende la superioridad del ferrocarril, las estadísticas europeas sitúan el riesgo de mortalidad del avión comercial ligeramente por debajo del tren. En España, tres graves accidentes ferroviarios han dejado 116 fallecidos en 2026. Los ciudadanos merecen datos rigurosos, transparencia y responsabilidades, no mensajes políticos.
El 5 de noviembre, María Jesús Montero, vicesecretaria general del PSOE, defendió que el ferrocarril es «el medio de transporte más seguro que tenemos» y sostuvo su superioridad frente al automóvil y al avión.
Sin embargo, los datos de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA) muestran una realidad diferente. Entre 2012 y 2021, el riesgo de mortalidad por cada mil millones de pasajeros-kilómetro fue de 0,065 en la aviación comercial frente a 0,077 en el ferrocarril. Es decir, en esa comparación oficial europea, el avión presentó un riesgo aproximadamente un 15,6 % inferior al tren.
Ambos medios son extraordinariamente seguros y la diferencia es reducida, pero los resultados no respaldan que el tren sea mucho más seguro que el avión.
En España, además, el Ministerio de Transportes contabilizó 489 accidentes ferroviarios significativos y 96 fallecidos entre 2020 y 2024, incluyendo víctimas que no eran pasajeros, como personas atropelladas o usuarios de pasos a nivel. Estas cifras no son directamente comparables con las de aviación comercial, pero reflejan la importancia de analizar la siniestralidad con rigor.
La seguridad no debe evaluarse seleccionando las cifras que favorecen un argumento político, sino utilizando estadísticas comparables y explicando sus limitaciones.
2026: tres tragedias ferroviarias y 116 víctimas mortales
El debate adquiere una dimensión especialmente grave después de los accidentes ferroviarios registrados este año:
Tres accidentes y 116 víctimas mortales. Una cifra que corresponde exclusivamente a estos sucesos y no al balance completo de 2026.
Estas tragedias no demuestran por sí solas que el avión sea más seguro, pero obligan a investigar qué ha fallado, revisar las condiciones de seguridad y explicar qué medidas se están adoptando para evitar nuevos accidentes.
Después de más de un centenar de fallecidos, los ciudadanos necesitan algo más que declaraciones tranquilizadoras. Necesitan conocer las causas, las posibles deficiencias y las conclusiones de las investigaciones.
Defender el tren no significa desacreditar las dudas de los ciudadanos
Montero también ha criticado a dirigentes de la oposición por cuestionar la seguridad ferroviaria y les ha acusado de utilizar políticamente el dolor de las víctimas.
Es legítimo rechazar cualquier instrumentalización partidista de una tragedia. Pero esa exigencia debe aplicarse a todos, también a quienes gobiernan.
Pedir explicaciones sobre el mantenimiento de las vías, los sistemas de señalización, las inspecciones o las incidencias detectadas no significa sembrar miedo. Significa exigir transparencia y responsabilidad sobre un servicio público esencial.
El ferrocarril es un medio seguro, eficiente y fundamental para España. Defenderlo no impide investigar sus deficiencias ni exigir responsabilidades cuando estas queden acreditadas, respetando siempre las conclusiones de las investigaciones técnicas y judiciales.
La confianza ciudadana no se recupera desacreditando sus dudas, sino respondiendo a ellas con información verificable.
La seguridad de los viajeros merece rigor, no propaganda
Las declaraciones de Montero se producen en un contexto electoral y después de accidentes que han conmocionado al país.
Tiene derecho a defender el ferrocarril y la gestión de su partido, pero también la obligación política de fundamentar sus afirmaciones sobre seguridad con estadísticas completas y comparables.
Los datos oficiales europeos muestran que el tren y el avión presentan riesgos de mortalidad muy próximos, con una ligera ventaja de la aviación comercial en el periodo analizado. Por tanto, presentar el ferrocarril como mucho más seguro que el avión carece de respaldo en esa comparación.
El verdadero debate no debería consistir en enfrentar ambos transportes, sino en determinar qué ha fallado en los accidentes recientes, qué riesgos se han identificado y qué medidas concretas se están adoptando para prevenir nuevas tragedias.
La seguridad de los viajeros no se demuestra con discursos ni se recupera con mensajes de precampaña. Se acredita con hechos, estadísticas comparables, investigaciones independientes y responsabilidades asumidas cuando corresponda.
Después de las tragedias ferroviarias de 2026, exigir transparencia y explicaciones no es una cuestión partidista.
Es una obligación democrática y una muestra de respeto hacia las víctimas, sus familias y todos los ciudadanos que utilizan diariamente el transporte público.
Fuentes oficiales
Datos y balances referidos a la información disponible a 8 de noviembre de 2026.
Miguel Ángel Pedrosa Ruiz
Graduado en Derecho, consultor empresarial y asesor jurídico. Empresario del sector tecnológico, con experiencia en gestión empresarial y administración de sociedades, analista político, Exconcejal del Ayuntamiento de Colmenar Viejo, Secretario General de TÚ ELIGES.
